Un signo de la jerarquía del trabajo de Maritain

La destacada presencia de Maritain en las grandes confrontaciones filosóficas que están en la raíz de las violentas diputas humanas que caracterizaron el siglo XX, dio lugar a numerosas manifestaciones de admiración por parte de la intelectualidad del momento. Entre ellas destacan de dos revistas Tomistas de la mayor importancia:

The Thomist – editada desde 1939 por los Padres Dominicos de la Provincia de San José, Nueva York, EE. UU. –, que dedicó su Volumen V, publicado en Enero de 1943, a Jacques Maritain con motivo de cumplir sesenta años de edad. Dicho homenaje, que se extiende en 375 páginas, contiene las colaboraciones de 23 filósofos, académicos y personalidades intelectuales en torno a los más variados temas en relación al pensamiento de Maritain.

Revue Thomiste, prestigiosa revista francesa, presentó en 1948 su homenaje a Jacques Maritain en un volumen de más de 400 páginas, en el que colaboraron 14 destacados pensadores, teólogos y filósofos, un par de los cuales se incluyen a título ejemplar.

• También se incluye por su gran significación, el tributo que le rindiera S.S. Juan Pablo II en 1982, con motivo de conmemorarse el primer centenario de su nacimiento.


'The Thomist'. (1943)

El editorial de presentación destaca el hecho de que no todos los autores contribuyentes eran tomistas; pero que todos, tomistas y no tomistas, rendían tributo a un tomista, implicando al mismo tiempo, un reconocimiento al Tomismo, en un momento en que la «verdad» estaba profundamente comprometida por la Segunda Guerra Mundial.

"Los hombres de nuestro tiempo están inmersos en una guerra por el mundo. Es una guerra de ideas al igual que una guerra de proyectiles, y el estruendo y la confusión no están limitados a la guerra de proyectiles. Ambas han sido definidas a veces como guerras destinadas a determinar si los principios fundamentos que son verdaderos sobrevivirán después de todo. En otras oportunidades, el asunto se ha centrado más bien en establecer bajo qué principio ha de vivir el mundo, el falso o el verdadero.

"En este contexto, no ha sido difícil reconocer a Jacques Maritain como uno de los guardianes de la humanidad, tomando sus propios principios con seriedad absoluta y, plenamente alerta, incorporándose al torrente de la batalla de las ideas mientras los demás duermen.

"Él escribe con el coraje propio de los visionarios que procuran movilizar a su prójimo en anteojeras, y con todo el amor por la humanidad tan evidente en su exitoso esfuerzo de entregar al presente y al futuro del hombre un lenguaje que pueden entender."


'Revue Thomiste'. (1948)

Este homenaje contó con un grupo de los más destacados intelectuales comprometidos en la perspectiva cristiana que compartían con Maritain.

"Maritain era filósofo antes de ser cristiano. Había nacido para los grandes debates de la inteligencia. Todos debieran leer, en las emocionantes páginas de Raïssa Maritain: Las grandes amistades, los primeros pasos de aquel caminar en busca de la verdad que bien pronto poseyeron en común, y cuyos frutos serán la gran obra común de sus vidas.

"Jacques Maritain comprendió que su vocación en la Iglesia era ser un filósofo cristiano. No filósofo de un lado y cristiano de otro, no filósofo y cristiano en la confusión de luces y de objetos, sino filósofo que sabe lo que la filosofía, obra de razón y naturalmente cognoscible, debe de hecho a las luces objetivas de la revelación y a las confortaciones subjetivas de la fe para seguir, con menos peligro de errar, su difícil senda.

"Maritain ama a este mundo y tiene confianza en él; tiene confianza en todas sus riquezas, en todas sus posibilidades, en todo lo que en él fermenta. Participa y comulga con la vida de su tiempo. Este pensamiento, tan altamente especulativo, bajo el imperio de esa necesidad totalmente evangélica de trasformar las condiciones de la acción y de la vida humana, va a entrar, sin ceder un instante en su intransigencia doctrinal y su rigurosa exigencia intelectual, en los debates más apasionados y más concretos.

"¿Y por qué, con qué derecho prohibir al sabio ocuparse de los problemas de su tiempo? ¡Qué hermosa activación para la inteligencia su reflexionar sobre los acontecimientos y sobre la historia! ¡Cuánta vida encierra en esas circunstancias el planteamiento mismo de problemas tales como el de la libertad, la grande y pobre libertad humana defectible ante el mal, la excelsa prerrogativa de un espíritu hecho a imagen de Dios! La filosofía de Jacques Maritain se desenvuelve en una «sabiduría redentora»."


Homenjes de diversos autores

Juan Pablo II.- (Tributo a Maritain al conmemorarse el primer centenario de su nacimiento. 1982)

"Adhiriendo con toda el alma a la fe católica, Jacques Maritain consideró la investigación filosófica como una "sabiduría de la razón no cerrada sino abierta a la sabiduría de la gracia" . Apertura y capacidad de recepción que lo llevó a la universalidad de la filosofía del ser, a esa filosofía del «actus essendi» ('acto de existir'), cuyo valor trascendental es ser la vía más directa para elevarse al conocimiento del Ser fundamental y del Acto por el cual es Dios.

"Más que ningún otro elemento, Jacques Maritain puso en evidencia esta intuición central de la filosofía de Santo Tomás, que merece, en este sentido, ser llamada "filosofía de la proclamación del ser", "himno en honor de la existencia".

"La atención al ser, es decir, a toda la realidad, conduce a la comprensión de la armonía dinámica de los grados del saber, a su unión articulada en la pluralidad. En esta perspectiva se reconcilian ciencia y sabiduría, razón y fe, filosofía y teología, filosofía y ciencia, saber especulativo y saber práctico. Con Maritain, la filosofía del ser pasa a ser la filosofía del espíritu, de la persona y de la libertad."

• En el Primer Centenario del Nacimiento de Maritain S.S. Juan Pablo II

Etienne Gilson.- ('Una sabiduría redentora'. 1948)

"No se hallará un metafísico que, como Maritain, encuentre en el contacto con los problemas eternos, el secreto de una tan perfecta familiaridad, apoyada íntimamente en las fuentes cotidianas de su tiempo. ¡Ni tampoco una cuestión, planteada en cualquier parte del mundo – por poco que traduzca una inquietud sincera por la verdad –, a la cual Maritain no dé respuesta y no comprenda! ¡Y no hay llamado alguno de los que tienen hambre y sed de justicia al cual su voz no se haya unido, sea que lo inspire César o Cristo!

"Entre tantos filósofos "modernos", extremo punto de avanzada de un ejército de entusiastas pensadores enteramente ocupados en repetir lo que han leído en los libros "modernos", nuestro "anti-moderno" no permite que se haga nada de grande o de auténtico, que ningún problema vital para el hombre sea planteado, que ningún drama humano se anide en algún punto del planeta, sin que la Sabiduría deje de transportarse con él allí para dar testimonio de la verdad".

• 'Una Sabiduría Redentora'

Tristan de Athayde.- ('Maritain y la América Latina'. 1948)

"¿Qué enseñanza recibió nuestra generación de Maritain? Yo creo que podríamos hablar de una «reconciliación con la inteligencia». Lo que nos había llevado hasta Bergson era la decepción de la razón. Lo que Maritain nos revelaba con un rigor sin complacencia, pero sin la aridez de su exposición, era el verdadero rostro de la inteligencia.

"La razón nos había parecido insuficiente porque no nos revelaba sino una parte inferior de la realidad. El nuevo maestro, alimentado por la más pura médula tradicional nos revelaba la inteligencia como sobrepasando a la razón, pero en su sentido propio, y abriéndonos a la totalidad del universo desde la materia bruta hasta el acto puro.

"Se trataba de un verdadero renacimiento. Podemos decir que nuestra generación se lo debe sobre todo a la enseñanza de Jacques Maritain. Ha habido una revolución paralela en todos nuestros países de América Latina. Cambian los nombres, las circunstancias son variables y existen matices particulares en cada país. Pero el conjunto es idéntico. Maritain ha sido el revelador de la inteligencia para una generación escéptica, agnóstica o vitalista."

• 'Maritain y la América Latina